Desde la dictadura cívico-militar no veía un comercial gubernamental de corte tan explicitamente neoliberal.
El Estado solo aparece para hacer caminos.
El resto es el mercado el que regula, las empresas las que producen, y sobre todo, los emprendedores y artesanos, los que viven gracias a esos grandes desarrollos industriales.
La industria nacional es casi nula. Solo fabricar un horno.
La energía, la siderurgia, el gas, la industria pesada, la tecnología, debe estar por fuera. En la empanada, no aparece.
Quieren crear la ilusión de una felicidad. La felicidad del "repulgue".
Generar empleo precario y sin participación del Estado.
No están los bancos. Porque los bancos están ocultos.
Este comercial de televisión parece de la época de Martínez de Hoz. Es de Martínez de Hoz.
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