Democracia: ¿pero
qué democracia? ¿Ésta?
Marcelo cosin
De la serie
Comunicaciones.
Hoy en La Nación
leí, otra vez, una nota de Santiago Kovadloff, en la que
defiende-ataca-defiende a Elisa Carrió. La Republicana.
Y cómo siempre hace
esta oposición se altera frente a la democracia “populista” anteponiendo “lo
republicano” y la ética. La famosa y vapuleada ética que muchos la aplican
según les convenga.
En la misma edición
el golpista y adulador de la dictadura Morales Solá, justamente, ataca a los
nuevos golpistas: los k. También podríamos decir los famosos K.
Cuando los
caceroleros de barrios ricos más fiscales corruptos y comprados hacían marchas
durante el gobierno de Cristina Fernández, Morales Solá hablaban de una
República arruinada por la “dictadura K”.
Ahora, cuando uno,
por ejemplo, escribe en las redes sociales que la política económica del
gobierno lleva irremediablemente al hambre del pueblo, Morales Solá, acusa y
denuncia a esos repugnantes como golpistas.
Por eso, y porque
puedo, decidí reflexionar, casi automáticamente acerca de mis quejas
inevitables al gobierno de Macri.
Yo no soy golpista
en ningún sentido.
Soy un apasionado
de la libertad de expresión, de los valores de solidaridad, verdad y justicia y
estoy absolutamente convencido que en el sistema actual estos valores están
jaqueados, interrumpidos o son desconocidos.
Odio la hipocresía.
En todos los sentidos. Y me parece que en el marco de los sistemas que nuestra
sociedad actúa todo lo político-social está desquiciado.
El sistema capitalista
consiguió trastocar los valores.
El gobierno del
pueblo (demo-cracia) elegido a través de actos electorales viciados y sobre
todo manipulado por el dinero, los intereses privados, el uso de los medios de
comunicación como herramientas de lavado de cerebros y capacidad de modelar las
conductas sociales, ya no es legítimo.
¿Entonces?
La reflexión,
entonces, es que hay una crisis en el respeto por los resultados electorales.
Por supuesto, no
hay otra mejor, es lo que tenemos, hay que respetar los resultados.
No tengo los
recursos para encontrar una solución.
Pero estoy
convencido que el voto para elegir representantes, mandatarios, presidentes, ya
no sirve. Porque lo expliqué en forma sencilla y puedo seguir haciéndolo.
El voto universal,
secreto y obligatorio, tal como lo establece nuestra Constitución Nacional no
sirve si ese voto responde a la manipulación mediática que incide en su
decisión y conducta política a través de técnicas y tecnologías que son las
mismas que usan las marcas comerciales para convencer a los consumidores de
elegir una en lugar de la otra.
Ya es una costumbre
la consigna “si hubiera dicho lo que iba a hacer no me votaba nadie” (Menem)
Pobreza Cero
Combate al Narcotráfico
Unión de los
Argentinos
Esta fue la
propuesta de gobierno de Macri en su discurso inaugural el 10 de diciembre de
2015.
Farsa, mentira,
falsedad, hipocresía.
Los ejes del
gobierno de Macri, después de seis meses de gobierno son:
Devaluación del 60%
Desocupación del
25%
Privatización de
bienes nacionales
Precarización del
empleo
Distribución de la
riqueza 70% para los menos y 30% para la gran mayoría.
El fantasma del
Golpe de Estado también cambió de disfraz.
Un gobierno
democrático que tiró a la mierda la ley Universal de Medios, que pagó
inmediatamente la factura al grupo Clarín, que puso a gobernar a los CEOS que a
su vez no renuncian a sus empresas, que aumentó la pobreza en tres meses, que
cada día agrega una más, como la que acabo de leer que es quitarle pantalla a
Tele Sud, que tiene a Lopérfido como vocero y a Hernán Lombardi disfrazándose
de experto.
Por eso, si esta es
la democracia, mejor que vayamos pensando en otra cosa.
Y su tienen que insultar,
insulten

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