Una historia real en la puerta de mi casa.
Ayer, 22 de febrero, a las 12 del mediodía, en el umbral de mi casa en la calle Charcas, un hombre de unos cincuenta años, estaba siendo atendido por un médico muy joven. Dos o tres señoras, estaban atentas a lo que pasaba. Pregunté si podía ayudar en algo y una de las señoras me dijo que el pibe era médico, que el señor se había desmayado porque estaba sin comer desde el día anterior. Una de las señoras le traía una botella de agua mineral y otra le daba de su bolsa de compras dos panes y queso. Fui a comprarle una leche y galletitas y al volver escuché su testimonio, ya repuesto del susto.
"Soy de Munro y hoy a la mañana me vine caminando a buscar trabajo a la capital. Tengo cinco hijos, no tengo trabajo y los pibes ya no quieren pedir comida a los vecinos. Por eso me vine dispuesto a todo para llevarles comida. Mi nieto toma la teta, pero mi hija no come. No quiero nada. No quiero que me den plata. Quiero trabajar. Quiero un poco de dignidad"
Era muy difícil pensar que ese es un caso particular.
En este barrio, barrio de Palermo, donde un alquiler cuesta más de $6000 por un ambiente, hay día a día más gente durmiendo en la calle. Inclusive un pibe (bah pibe de treinta y pico) que era vecino de mi edificio. El pibe sin trabajo ahora vive en la calle, pero se quedó en el barrio y pide limosna en la iglesia de Guise.
Yo no quiero tocar la fibra íntima de nadie.
Soy un tipo grande que no paso necesidades.
Pero temo que en poco tiempo muchos más seamos los que estemos en las mismas condiciones.
Ayer un amigo mio de 30 años, diseñador gráfico de primer nivel, artista gráfico, talentoso, de 68 años, me dijo que no consigue un solo "free-lance" o uin trabajo a destajo.
Por eso anoche, entre otras cosas, no podía dormir.
No encuentro la manera de llamar la atención acerca del destino que nos depara este gobierno.
Ahora, les digo, que ya no es política. Quiero que paren con estas medidas que nos llevan al hambre a muchos.
Lo que permite que este gobierno siga adelante es el "colchón" que le dejó el gobierno anterior.
La "pesada herencia" ya a esta altura no sólo es mentira. Es una excusa.
La pesada herencia les permitió que todavía, en términos estadísticos, la desocupación es baja.
Millones de autos incorporados a la clase media y clase media baja son una elocuencia de la "pesada herencia".
Hoy, no se me ocurre ninguna propuesta.
Hoy, la ilusión está baja.
Lo siento.

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