Jubilados (2)
Identidad, confusión y tristeza.
(marcelo cosin, también jubilado)
Uno pertenece a distintos "colectivos", como dicen los españoles.
Uno es de Atlanta, de Villa Crespo, de este país, argentino, bah.
Uno es judío aunque aclare que no es religioso, o es católico, o es musulmán o es ateo. Uno pertenece a uno de estos grupos.
Uno es peronista, o es socialista, o es trosko, o es nacionalista, o es "apolítico"
Uno es tantas cosas. Uno es casado, soltero, separado, divorciado. Uno pertenece al grupo de padres, o al grupo de amigos de los miércoles, o al grupo de los gays.
Uno es tantas cosas y pertenece a tantos grupos.
Cuando uno hace un balance del conjunto de grupos a los que pertenece, le aparece una especie de título, que podemos llamar identidad.
Identidad es un conjunto de datos que barajados y mezclados da como resultado una IDENTIDAD.
Cuando uno es jubilado, se agrega a un colectivo en el que hay de todo: hay de Boca y de River, de acá o de afuera, hay hombres y mujeres, hay los que aportaron y los que no aportaron, los que son kirchneristas y los que no lo siendo aprovecharon de buen agrado una jubilación sin aportes. Hay jubilados que aportaron muchísimo porque siempre ganaron mucho y estaban en blanco y hay muchos jubilados que no tenían aportes porque los patrones los tenían en negro.
Hay jubilados que cobran 150 mil pesos como de la Rúa y hay jubilados como el 80 por ciento que cobra la mínima.
Hay de todo.
Por eso hay mucha confusión.
Hay muchos prejuicios.
Hay jubilados que son viejos y piensan como pensaban sus viejos y hay jubilados que piensan como sus hijos y sus nietos.
Hay jubilados muy enfermos, enfermos y otros, los menos, que están sanos.
En general, los jubilados, los que tenemos 65 y más si somos varones y 60 o más si somos mujeres, tenemos, dependiendo de cada uno, una idea acabada (sobre todo acabada) que no somos más inmortales, como nos pasaba hasta los 30.
En general los jubilados no nos queremos morir, por lo menos por ahora.
Dicen que tenemos más tiempo, nos desvalorizan llamándonos a todos "abuelitos o abuelitas", nos dicen muchas veces viejo o vieja de mierda, muchas veces no nos dan el asiento, muchas veces cuando hablamos piensan que estamos un poco zafados.
Somos una enrome mayoría. Tenemos más posibilidades de vivir más años. Tenemos sexualidad.
Pero...pero no tenemos sindicato, no tenemos representación, no tenemos capacidad de amenaza. Somos el "colectivo" vulnerable por excelencia.
Y sin embargo, si quisiéramos, podríamos dar vuelta un resultado electoral. Si fuéramos un colectivo con ánimo e ilusión de comportarnos como un grupo homogeneo.
No tenemos consciencia de nuestro poder. El poder del número, el poder de haber vivido. El poder de haber pasado por todo. Hasta por eso que estamos pasando.
Hubo un levantamiento de los esclavos, de los negros, de las mujeres, de los explotados.
Por eso nos falta algo a nosotros que tenemos la virtud y el beneficio de estár en el sector del tobogán que hay que frenar como hacen los pibes con el pie para no llegar con el culo al suelo: TENEMOS POCO QUE PERDER.
In subordinación, desobediencia, coraje. ¿Cuándo nos daremos cuenta que tenemos casi todo para no dejarnos tomar por boludos y hacerles notar que podemos hundirlos simplemente si votamos por nosotros, por los de abajo, por los que menos tenemos?.
(Pido disculpas si en todo el texto no puse las X en, por ejemplo todxs. No me sale, me cuesta y no me gusta. Este texto es para las compañeras y compañeros e inclusive para las jubiladas y jubilados que no piensan con algunos de nosotros).

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