Para Clarín fueron 3000. Para La Nación, apenas 1000. Para mí 600. Pero poco importa cuanta gente fue al homenaje del segundo año por la muerte de Natalio Alberto Nis-Man. Lo que importa es como desde su ex-mujer, hasta su madre, pasando por su novia circunstancial y sus proveedoras de goce en viajes pagados por el estado, hasta la pobre víctima del empleado Lagomarsino a quién el fiscal le cobraba una cometa por el sueldo que le pagaba, se defecan en el homenajeado.
Ni Andahazi, ni los que esta vez no estaban, como Kovadloff y Aguinis, les importa nada de la muerte de una persona.
La muerte de Nis-Man es una muerte política-mercantil.
Ayer estaban las inocentes de sus hijas. Posiblemente las más atribuladas de este homenaje.
Estaba la madre Garfunkel, la que salió corriendo a abrir las cajas de seguridad del fiscal y con quien tenía cuentas en los EEUU.
Estaba Arroyo Salgado, la misma a quien pocas horas antes de la muerte de Nis-Man lo insultó y degradó echándole en cara su egocentrismo.
Estaban los fiscales que hacen política con la muerte de Nis-Man.
Llegó tarde, pero llegó el Rabino Bergman, el mismo que se dedica más a los negocios que le deja el templo de Libertad que a su ministerio. Estaba Laura Alonso (también llegó tarde) que desapareció frente a los reiterados actos de corrupción del gobierno de Macri.
Este homenaje no tuvo mucho éxito. Entierra cada vez más a Nis-Man.
Saca a la luz todas las mentiras. Saca a la luz la sociedad con Stiuso y los espías de la CIA y el MOSAD.
Lamento la ausencia forzada de un héroe oculto de esta puesta en escena que conllevaba simplemente a réditos político y económicos. Me refiero a Pepe Eliaschev.
Un traidor vendido a los servicios israelies, a la mafia de la DAIA y a sus socios.
Hay una brecha. Y Nis-Man es otro de los casos que la amplía.
El tercer aniversario, si se hace un encuentro, habrá aún menos personas. Si Arroyo Salgado cobra la indemnización del estado, ya no hará falta homenajearlo.
Nis-Man no está contra el muro de la Tablada dónde se entierran a los que se suicidan. Eso también es político sin que le teman a Dios por las represalias. Buen provecho.

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